Convoca UDC a cerrar filas por un tejido social sólido y la protección de la niñez.

“Solo con una reflexión colectiva, autocrítica y el fortalecimiento de una cultura de respeto de los derechos humanos y promoción de la cultura de paz podremos construir un tejido social sólido”, destacó la Diputada Presidenta de la Diputación Permanente, Zulmma Verenice Guerrero Cázares.

La legisladora presentó un pronunciamiento a nombre propio y de su compañero Diputado del Grupo Parlamentario de Unidad Democrática de Coahuila, Emilio Alejandro de Hoyos Montemayor en el que planteó la necesidad de cerrar filas sociedad y gobierno para fortalecer el bien superior de la niñez.

“Es hoy cuando debemos darle vigencia a cada una de las leyes nacionales, estatal y acuerdos internacionales suscritos por México en favor de la niñez. Y concientizarnos de que su cumplimiento no depende del gobierno, sino de todos”, expuso.

Recordó que el grupo parlamentario UDC ha tenido en su agenda social de una forma constante la educación, la salud mental, el respeto a los derechos humanos de la niñez y la construcción de contextos de paz para reducir entornos violentos.

“Seguiremos en ese camino de coadyuvancia, de propuesta, de solidaridad y de trabajo en equipo en temas que como sociedad no podemos disolver entre los unos y los otros. La niñez y la juventud merecen nuestra unidad y respaldo en cuanto a las acciones que tomen las autoridades para salvaguardar el interés superior de la niñez y los jóvenes”, destacó la legisladora de la región carbonífera.

En “profundo respeto” dijo Unidad Democrática de Coahuila envía a las víctimas, sus familiares, amigos, la comunidad escolar del Colegio Cervantes, la sociedad de Torreón y a todo Coahuila su solidaridad, empatía y apoyo incondicional.

“Lo sucedido no solo debe servirnos para voltear a vernos a nosotros mismos, sin juzgar al otro, sin faltarle al respeto, sin criticar al diferente pero sí siendo más conscientes de lo que estamos haciendo en casa, en familia, como padres, como sociedad, medios de comunicación, como actores públicos y como gobiernos”, destacó.

“No es necesario que la violencia llegue a la escuela para darnos cuenta que algo está mal…No se vale que tengamos ese doble discurso público. Que condenemos en redes y ejerzamos la violencia en la casa, el descuido y la hostilidad en la familia. No se vale condenar al menor que ingresó con las armas o linchar a su familia”, expuso.

La legisladora destacó a trabajar en lo familiar, comunitario, en el sistema educativo con sus contenidos, capacitación docente, esquemas de convivencia y relación con padres de familia, en lo social, en el ejercicio de adecuadas políticas públicas y el ejercicio del servicio público y el compromiso ciudadano, así como con los medios de comunicación y la importante responsabilidad social que tienen.

“Nadie tiene la solución inmediata a los problemas. Pero debemos enfrentarlos con las herramientas que tenemos y no hemos utilizado porque pensamos que a nosotros no nos pasaría. Vayamos al encuentro del respeto integral a la niñez y a su dignidad empezando por el bueno trato en el seno de la familia. Vayamos a la reconciliación social con tolerancia, autocrítica y sentido humano. Vayamos al cuidado de la niñez y la juventud atendiendo que el interés superior será siempre otorgarles una vida que les permita vivir con dignidad”, convocó la Presidenta de la Mesa Directiva de la Diputación Permanente.

La importancia de trabajar con la infancia

De acuerdo con el Fondo de Naciones Unidas (UNICEF) para la Infancia 1 de cada 2 niñas, niños y adolescentes ha sufrido alguna agresión psicológica por un algún miembro de su familia.

6 de cada 10 niñas, niños y adolescentes entre 1 y 14 años han experimentado algún método violento de disciplina infantil en sus hogares.

1 de cada 15 niños y niñas ha recibido alguna forma de castigo físico severo (jalones de orejas, bofetadas, manotazos o golpes fuertes) como método de disciplina).

La escuela y la vía pública son dos entornos donde suceden 8 de cada 10 agresiones contra niñas, niños y adolescentes entre 10 y 17 años.

1 de cada 10 niñas, niños y adolescentes entre los 10 y 17 años ha sufrido algún tipo de agresión en el hogar. Las niñas y adolescentes son las más afectadas, ya que 7 de cada 10 fueron víctimas de agresión en sus hogares.